By
Groen🖋
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Allí donde el bosque duerme y el tiempo se detiene, se alza La Casa de las Sombras. No es un hogar de ladrillos y argamasa, sino una arquitectura tejida con jirones de niebla y susurros de lo que ya no es. Sus muros no detienen el viento, lo atrapan, convirtiéndolo en un lamento perpetuo que recorre sus pasillos vacíos.
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Las llaves siguen descansando sobre el mueble,
pero ya no hay mano que las haga girar.
Desde que te fuiste, el aire se ha vuelto denso,
y el silencio es un muro que no puedo saltar.
Camino por el pasillo y no muevo el polvo,
mis pies no dejan huella, mi pulso se apagó.
Me he vuelto una transparencia entre los muebles,
un rastro de niebla que el sol no disolvió.
Me detengo ante el espejo y no encuentro el rostro,
solo veo el hueco que dejó tu despedida.
Sin el ancla de tu voz, perdí mi peso,
soy un eco atrapado en una estancia vacía.
Busco el calor en las sábanas que aún te nombran,
pero el frío de la piedra es mi único abrazo.
Soy el espectro que cuida tus recuerdos,
un fantasma de paso lento y alma de trazo.
Esta casa ya no tiene puertas ni ventanas,
es una celda de muros hechos de "todavía".
Aquí pongo tu ausencia, encerrado y perdido,
siendo la sombra de lo que contigo vivía.


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