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No sé cuántos tragos de whisky
debo beber esperando a que las cosas
mejoren.
No sé cuánta cerveza, vino o whisky
especialmente whisky
debo consumir para olvidar mi día después
del trabajo;
O mi dia,
esperando que algo cambie en mi vida,
esperando el sonido de la grandeza,
que resuene en mi cabeza.
Pero la vida nunca cambia
cuando uno quiere.
Se queda ahí paciente
y la grandeza nunca llega
sino mucho más tarde.
Una tarde
cuando la bala al fin se me salga por los sesos
desparramando por todo el piso
de la sala
pedazos de mi cerebro.
¿Cuando me llegara la gloria; como las hojas de otoño? Pero,
¿Qué demonios me he echo?
Dios es perenne,
vive más años que nosotros, y toma muy poco whisky
porque sabe que es malo para los milagros.
Mientras nosotros enloquecemos por el mundo haciendo sus grandezas;
el anda por ahí
bailando y sonriendo.
Eso a mí no me importa.
hay buen whisky
y mas botellas y botellas,
cuando logras levantar una
las demas botellas se levantan en el aire:
Se vacían
Se terminan
Se derraman
Y las botellas caen a las 4 de la mañana
produciendo el único sonido sordo de la vida
ebria y los ríos y mares interminables de
Whisky.
Por la televisión se ven canciones interminables de whisky, y amor.
La botella está casi vacía.
Permanece en silencio;
y las ventanas están fijas
sobre nosotros
y el whisky es todo lo que hay en el mundo.


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